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Homilía XXV domingo ordinario 18 de septiembre de 2010

posted Sep 20, 2010, 3:55 AM by fathermark@stmaryshuntingburg.org

25 domingo ordinario

St. Mary´s, Huntingburg

18 de septiembre de 2010

 

 

            El Evangelio de hoy nos cuenta una historia de un hombre rico que acusó a su administrador de haber malgastado sus bienes.

No sabemos todo lo que significa ¨malgastar¨ en este caso, pero una cosa es muy claro:

Cuanto antes que el administrador supo que el dueño sabe la verdad, él empieza de llamar a los deudores de su amo, uno por uno.

¨Debes a mi amo cien barriles de aceite ... bueno, ahora, debes cincuenta ...¨

A otro deudor, el administrador dice: ¨Debes a mi amo cien sacos de trigo ... bueno, ahora debes ochenta ...¨

Con eso, es claro que el administrador les había cobrado de más a los clientes de su amo, y guardando los beneficios para sí mismo.

Todos los beneficios de su propiedad pertenecen al amo, pero el administrador los ha malgastado, guardándolos y gastándolos para sí mismo.

            Bueno, y ahora ¿qué?

Sabemos que todas las historias de Jesús son historias sobre nosotros.

Él cuenta todas su historias para desafiarnos.

Somos nosotros los administradores injustos ... que han malgastados los bienes de nuestro amo ... guardando sus beneficios para nosotros mismos.

            Nuestro Señor, por ejemplo, nos ha dado el don de la fe.

Hay millones y millones de gente en el mundo que no la tiene ... pero a nosotros, por su misericordia y su plan misterioso, Nuestro Señor nos ha dado la fe ... el don de conocer a Nuestro Señor y Salvador ... el don de un camino segurísimo a la vida celestial ... la fe que tantos misioneros han proclamado a través del mundo entero ... la fe por la que incontables mártires se han entregado sus vidas.

Y Nuestro Dios Amoroso nos ha dado este don a cada uno de nosotros.

Él nos ha hecho administradores del don de la fe.

Bueno, ¿apreciamos este don precioso ... o lo malgastamos?

¿Trabajamos para acrecentar nuestra fe ... rezando, participando en los sacramentos fielmente, asistiendo a programas para saber más de la fe ... o recordamos nuestra fe, de vez en cuando, unos domingos, si tenemos tiempo y nada mas de hacer más importante?

¿Compartimos nuestra fe en palabra, acción, y ejemplo ... o escondemos nuestra fe, tapándolo con un cajón, como dice Jesús?

¿Somos nosotros buenos administradores del don de la fe ... o lo malgastamos como el administrador del evangelio de hoy?

            Nuestro Señor nos ha dado el don precioso de la vida ... el don de años y días y horas y minutos ...

El hecho que existimos en este momento ... que respiramos ... cada momento de nuestras vidas ... cada talento que tenemos ... es un don precioso de Dios ... dado a nosotros para disfrutar ... pero, al mismo tiempo, para compartir ... para continuar su obra en el mundo ... para que nosotros podamos actuar como sus instrumentos .... sus brazos y sus manos corporales en el mundo.

¿Agradecemos el don de la vida ... cada cosa que somos y tenemos?

¿Cuidamos de nuestras vidas, nuestra salud, nuestros cuerpos ... como haría un buen administrador ... o los abusamos, comiendo demasiado, tomando demasiado, aún usando drogas?

¿Apreciamos la vida de los demás ... respetándolos, ayudándolos, apoyándolos?

¿Pasamos nuestras vidas haciendo cosas para nosotros mismos ... y a veces para unos que a mí me importan ... o compartimos nuestras vidas, nuestro tiempo, nuestra energía con los demás en la comunidad?

¿Somos nosotros buenos administradores del don de la vida ... o lo malgastamos como un mal administrador?

            Y el don del amor ... el don del amor que Nuestro Señor nos ha dado a cada uno ... la gente que nos ama ... y la gente que amamos nosotros ... esposos e hijos, padres y abuelos, hermanos, amigos ... todos, pecadores, seguramente ... pero la gente que amamos ... la gente que nos ama.  

¿Pensamos, de vez en cuando, en nuestras bendiciones?

¿Amamos a la gente en nuestras vidas como debemos ... prestando nuestra atención a ellos como ellos merecen ... demostrando nuestro amor?

Tan bendecidos como somos, ¿compartimos el amor con los aislados, con los afligidos, con los que están solos?

¿Somos nosotros administradores fieles, agradecidos, y útiles con el don del amor que nuestro amo nos ha dado?

            Al final, el administrador del evangelio de hoy trataba de servir a dos amos ... el hombre rico quien debía a servir y, al mismo tiempo, a sí mismo.

Pero, como Jesús nos dice, eso es imposible.

Y, a veces, no somos nosotros tan diferente.

Sí, servimos al Señor ... pero, a veces, servimos a nosotros mismos con más energía e atención.

            Pero, la verdad es que el administrador del evangelio era muy listo.

Su amo lo pillaba con las manos en la masa ... pero él sabía inmediamente que tuvo que hacer algo para salvarse.... y lo hizo.

            ¿Y nosotros ... ustedes y yo?

¿Qué pasa con nosotros quienes hemos malgastado el don de la fe ... el don de la vida ... el don del amor ... nombrando pocos de todos los dones que hemos recibido de Dios (y a veces malgastado) ...?

¿Somos nosotros tan listos como el administrador ... bastante listos para cambiar nuestras vidas ... para hacer cosas diferente ... dando gracias a Dios por sus dones, disfrutándolos ... pero, al mismo tiempo, usándolos y compartiéndolos para el bien de los demás ... o no?

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